6 cosas que todo comercial debería tener en cuenta

Mi padre era una persona que tenía mucho cuidado con todo lo que decía. Cuidaba sus palabras. Con el tiempo me he dado cuenta de que era conocedor del poder verdadero del lenguaje, y de las repercusiones de su uso. Nos advertía en no pocas ocasiones, de que habíamos de ser muy cautelosos a la hora de dirigirnos a los demás, con el fin de no herir sensibilidades. Sospecho que también era conocedor de que las palabras, utilizadas correctamente, en el momento adecuado, y en su debido tono, eran llaves que abrían puertas.

EXCELLENT OUTFIT
Antonio García era una persona que cuidaba su aspecto físico, sobre todo su forma de vestir. Le encantaba llevar siempre el cinturón a juego con los zapatos, relucientes claro, por lo que siempre llevaba una esponja para limpiarlos en el coche. Me acuerdo que siempre, antes de entrar a cualquier sitio a realizar gestiones, ya fuesen relacionadas con su trabajo o con otras ocupaciones, se pasaba dicha esponja por unos zapatos que ya de por sí estaban como un espejo, y su peine por una cabellera que poco a poco dejaba entrever el paso de los años, inclemente con estas cosas. Siempre iba a la última. Cuando todavía había Mercedes que aún llevaban aquel teléfono preso a una caja de plomo, acomodado en lo alto de la misma, mi padre ya lucía un flamante teléfono móvil Sony, que aún hoy día podría pasar por un modelo con cierto estilo. Siempre que compraba algún accesorio para portar documentos o utillaje para papeleo, sabías que estaba de moda, seguro.

TRATA COMO TE GUSTARÍA QUE TE TRATASEN
Cuidaba su aspecto, su forma de andar, su forma de mirar, pero sobre todo, cuidaba su forma de tratar a los demás. Antes de iniciar cualquier contacto verbal, miraba a la persona a la que se iba a dirigir como el que calibra una jugada, pero eso sólo duraba un instante, porque la acción comenzaba deprisa. Siempre se iniciaba con un cordial saludo, acompañado de algún gesto de humildad, como el de torcer y bajar la cabeza con una sonrisa esbozada en la boca, y con un tono de voz suave, como un padre, cuando quiere darle algún consejo a su hijo sin que lo escuchen los demás. Trataba a los demás con mucho respeto, cariño, y educación.

CUIDA TU VOCABULARIO
Las palabras, con el tono correcto, son las herramientas más importantes que todo comercial debe tratar de conocer, estudiar, y practicar. Antonio García ponía cuidado en su forma de hablar, no sólo cuando estaba en horas de trabajo, sino en todos los momentos y minutos del día, con su familia, con sus amigos, con sus conocidos, y con los no conocidos. Elegirlas, y utilizarlas adecuadamente, en un tono de cordialidad y de buenas formas, coloca los cimientos de un buen feedback en la comunicación. Dirigirnos a los demás con corrección y educación, compromete al que escucha a corresponder de una forma amable – aunque esto, también tenga sus excepciones-.

OBSÉRVATE Y CORRÍGE
Otra intuición que tengo sobre su figura, es la de que se observaba a sí mismo desde afuera, poco antes de que dieran comienzo las diferentes situaciones que tenía que afrontar en su relación con los demás. Esto le permitía imaginar, qué tipo de reacción o efecto podrían causar sus palabras, su tono y/o sus gestos, para de esa forma hacer las correcciones necesarias. La respuesta que la gente solía darle, era cordial y afectuosa, establecía, con su forma de comunicarse, un flujo de entendimiento de ida y vuelta, sin barreras de por medio. Generalmente siempre conseguía aquello que necesitaba, que por lo general eran atajos y pequeños favores que le facilitaban su trabajo, que consistía, en no pocas ocasiones, en favorecer a clientes y personas que precisaban de alguna pequeña ayuda.

DISFRUTA
Mi padre disfrutaba relacionándose con los demás, disfrutaba llegando a esa parte de las personas en las que habita la llave para abrir sus puertas.

SÉ AGRADECIDO
Recuerdo que también invertía en pequeños obsequios para todas aquellas personas cuyas puertas debía cruzar en su camino laboral diario. Regalos de la tierra: mazapán de Moratalla, vino de Jumilla y saquitos de arroz de Calasparra. Antes de las fechas de navidad, el salón de casa se llenaba hasta arriba. Estos pequeños obsequios, eran recibidos con mucha alegría y agradecimiento. Se convirtieron en un clásico para todas las personas que tenían alguna relevancia o efecto en sus resultados, tanto personales como empresariales. Con esto no quiero decir que todo comercial deba hacer regalos anualmente a sus clientes, no obstante, es importante hacer saber a los demás que estamos encantados de relacionarnos con ellos, y agradecidos por su colaboración.

antonio-garcia

Mi padre no fue vendedor, al menos no en la estricta afección del término. A lo largo de su vida, dirigió un par de empresas, fue presidente de varias asociaciones, y hasta concejal, pero por encima de todo, fue uno de los comerciales más brillantes que he tenido el honor de conocer.

Te quiero papá.

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